Por: Juan Carlos Aguas Ortiz, Ph. D.
(Ciencia, Historia y Sociedad)
Introducción
La International Basic Economy Corporation (IBEC), fundada por Nelson A. Rockefeller en 1947, constituyó uno de los experimentos más ambiciosos de articulación entre capital privado, desarrollo económico y política internacional en el mundo de posguerra. Aunque gran parte de la historiografía se ha centrado en su influencia en América Latina, particularmente en Brasil y Venezuela, la IBEC expandió sus operaciones a treinta y tres países en cuatro continentes, diversificando sus proyectos en áreas como alimentación, vivienda, distribución comercial, industria y servicios financieros.
Sin embargo, pese a la magnitud de sus actividades, los estudios actuales tienden a fragmentar su análisis, circunscribiéndolo a contextos nacionales o a las biografías de los Rockefeller, sin ofrecer una visión comparativa global.
De aquí surge un problema de investigación inédito:
¿Cómo la IBEC articuló un modelo de “economías básicas” que trascendió fronteras, y en qué medida su accionar configuró patrones de modernización económica y social en distintos países, más allá del discurso de ayuda y filantropía?
Desarrollo
La IBEC nació con la idea de fortalecer las economías menos desarrolladas a través de intervenciones estratégicas: bajar precios de alimentos, fomentar la industrialización, movilizar ahorros e incentivar la competencia empresarial local. En su fase inicial (1947-1955), las operaciones se concentraron en América Latina, con énfasis en Venezuela (VBEC, con compañías de pesca, leche y supermercados) y Brasil (cinco empresas especializadas en semillas híbridas, porcicultura, almacenamiento de granos, fumigación aérea y mecanización agrícola). A Continuacion se explora el caso Venezolano:
La International Basic Economy Corporation (IBEC), fundada por Nelson A. Rockefeller en 1947, encontró en Venezuela uno de sus escenarios privilegiados de expansión. Más allá de ser un país estratégico por la presencia consolidada del capital petrolero norteamericano, Venezuela ofrecía condiciones políticas y sociales favorables para experimentar con un modelo de modernización económica basado en la diversificación agrícola, la distribución masiva de alimentos y la transformación de los hábitos de consumo.
La IBEC introdujo nuevas formas de producción a través de filiales como Monte Sacro C.A., un hato ganadero modelo en el estado Carabobo, Desarrollo Agrícola C.A. y Reproductora Avícola C.A., consideradas pioneras en la avicultura industrial venezolana. Estas empresas trajeron consigo innovaciones en el manejo animal, la introducción de técnicas modernas de cría y el fortalecimiento de una base agroproductiva distinta a la tradicional.
Uno de los aportes más significativos fue la creación de la C.A. Distribuidora de Alimentos (CADA), que introdujo los primeros supermercados en Venezuela. Esta innovación no solo modificó la forma de adquirir alimentos, sino que implicó una reorganización integral de la cadena de suministro y un cambio cultural en los patrones de consumo de la población urbana.
La IBEC también incursionó en la agroindustria y la producción de bienes de consumo a través de filiales como Industrias Lácteas C.A. (INDULAC), Distribuidora de Productos Lácteos C.A., Procafé de Venezuela C.A. —con la marca El Peñón— e Industrias Integradas S.A., dedicada a la producción de utensilios domésticos y línea blanca. Estas iniciativas ampliaron el alcance de la corporación hacia sectores clave que afectaban directamente la vida cotidiana de los venezolanos.
El modelo IBEC en Venezuela fue exitoso durante varias décadas, pero enfrentó limitaciones derivadas de la dependencia del capital extranjero y de la importación de patrones de consumo. La situación cambió drásticamente en 1973, cuando Venezuela suscribió el Acuerdo de Cartagena e ingresó al Pacto Andino. Estas medidas impulsaron la transferencia de las filiales de la IBEC a manos nacionales, siendo la Organización Cisneros la encargada de adquirir los activos del consorcio Rockefeller en el país. Así culminó un ciclo de experimentación empresarial extranjera que había marcado la modernización de sectores productivos y de consumo.
El papel de la IBEC en Venezuela fue determinante para diversificar la economía nacional más allá del petróleo, introduciendo innovaciones en la agricultura, la avicultura, la distribución y la agroindustria. Si bien estas transformaciones abrieron paso a una modernización significativa, también reforzaron la dependencia estructural de capital y modelos externos. La experiencia venezolana revela cómo la IBEC funcionó como un laboratorio del modelo de “economías básicas” de Rockefeller, donde la filantropía y el negocio privado se combinaron para ejercer una influencia profunda en la sociedad y economía del país.
Otros lugares
No obstante, a partir de mediados de los cincuenta, la corporación expandió sus actividades hacia otros lugares, consolidándose en países como México, Perú, Puerto Rico, España y Tailandia, además de mantener presencia en naciones latinoamericanas como Colombia, Chile, Cuba, Bolivia y Ecuador.
Cada proyecto respondía a una lógica de modernización sectorial:
- Grupo de alimentos: impulsó la mejora de cultivos básicos, café soluble, ganadería y avicultura.
- Grupo de vivienda: introdujo modelos prefabricados para clases medias y bajas en México, Perú, Puerto Rico, Brasil y Estados Unidos.
- Grupo de distribución: desarrolló cadenas de supermercados y sistemas “cash and carry” que transformaron los hábitos de consumo en varias regiones.
- Grupo industrial: generó equipamiento y servicios de apoyo al mercado estadounidense y local.
- Grupo financiero: apoyó el desarrollo de mercados de capital en Brasil, España y Tailandia.
El rasgo distintivo de la IBEC no fue únicamente su diversificación económica, sino su capacidad de insertarse en dinámicas globales bajo el ropaje de la cooperación para el desarrollo. Este modelo planteaba un discurso filantrópico que, en la práctica, promovía una expansión empresarial privada vinculada a los intereses de la familia Rockefeller y, por extensión, a la política exterior de Estados Unidos.
Problema de investigación y vacío historiográfico
A pesar de su alcance, la historiografía sobre la IBEC ha privilegiado un enfoque parcial. Mientras algunos trabajos han destacado su influencia en el desarrollo agrícola latinoamericano, existe un vacío en el análisis comparativo de su impacto transcontinental. No se ha estudiado con suficiente profundidad:
- Cómo las estrategias de la IBEC variaron entre contextos tan distintos como Brasil, España o Tailandia.
- De qué manera el modelo de “economías básicas” se adaptó a culturas políticas y marcos económicos diferentes.
- Hasta qué punto la IBEC funcionó como un vehículo de poder blando estadounidense, insertando patrones de consumo, producción y financiamiento en países con trayectorias históricas heterogéneas.
En este sentido, el vacío historiográfico no radica únicamente en describir las operaciones de la IBEC, sino en entenderla como un fenómeno global de hibridación entre filantropía, negocios y geopolítica.
Conclusión
La International Basic Economy Corporation fue más que una empresa privada con fines de lucro: representó un laboratorio transnacional de modernización económica, que operó en múltiples sectores y regiones bajo la premisa de “mejorar las economías básicas”. Sin embargo, la historiografía aún no ha explorado a cabalidad cómo esta iniciativa se transformó en un mecanismo de influencia global, articulando prácticas empresariales con estrategias de política exterior y de penetración cultural.
El problema de investigación que aquí se plantea —la falta de un estudio comparativo integral sobre la IBEC y su impacto global— constituye una invitación a superar visiones fragmentadas y avanzar hacia una lectura crítica de la relación entre empresa privada, desarrollo y poder en el siglo XX.
Referencia
Rockefeller Archive Center. (1945–1977). International Basic Economy Corporation (IBEC) records. Series 1–5. Rockefeller Archive Center.