La Fundación Rockefeller en la construcción del aparato de salud pública: Ecuador del siglo XX.

Entre la filantropía y la hegemonía: Salud pública y sistema-mundo en el Ecuador del siglo XX

Por: Juan Carlos Aguas Ortiz, Ph. D.
(Ciencia, Historia y Sociedad)

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Representación generada con IA de uno de los laboratorios del ya desaparecido: Insituto Nacional de Higiene "Leopoldo Izquieta Perez" (1945-en adelante), donde se visualiza a médicos ecuatorianos (becarioso de la Fundación Rockefeller) desarrollando prácticas científicas en un contexto de creciente interacción con redes internacionales de poder y conocimiento. La escena alude tanto a la apropiación local de saberes biomédicos como a los efectos de la medicalización impulsada por fundaciones filantrópicas y programas de cooperación internacional. Esta imagen ilustra visualmente la tensión entre agencia nacional y estructuras transnacionales en la configuración del sistema de salud pública del país.

Introducción

En las últimas décadas, la historiografía latinoamericana ha recurrido ampliamente a marcos analíticos como la teoría centro-periferia o las dicotomías Norte-Sur para interpretar la influencia de agencias internacionales en los procesos nacionales de desarrollo. Sin embargo, estos enfoques tienden a simplificar la compleja interacción entre actores locales y redes globales de poder.

La teoría centro-periferia sostiene que el sistema económico mundial está estructurado en torno a un “centro” —compuesto por países industrializados y dominantes— y una “periferia” —formada por países dependientes que proveen materias primas y mano de obra barata—. Esta estructura genera relaciones asimétricas donde el desarrollo del centro se apoya en la subordinación de la periferia. Por su parte, la dicotomía Norte-Sur plantea una división geopolítica similar, agrupando al “Norte global” como los países desarrollados, tecnológica y económicamente avanzados, y al “Sur global” como aquellos históricamente colonizados, más pobres, y con menor influencia en la toma de decisiones internacionales. Ambas teorías, aunque útiles para visibilizar las desigualdades estructurales del orden mundial, también han sido criticadas por su rigidez conceptual y por no captar la complejidad de las relaciones contemporáneas entre los Estados y las regiones.

Este ensayo propone una relectura del papel de la Fundación Rockefeller en la construcción del aparato de salud pública en el Ecuador del siglo XX, utilizando la teoría del sistema-mundo de Immanuel Wallerstein como marco analítico más adecuado para comprender las dinámicas estructurales a largo plazo.

La teoría del sistema-mundo, desarrollada por el sociólogo Immanuel Wallerstein, sostiene que el mundo moderno funciona como un sistema económico global interdependiente. Este sistema se estructura en tres zonas: centro, semiperiferia y periferia, las cuales están conectadas por relaciones de dependencia y explotación.

Los países del centro son ricos e industrializados; controlan la tecnología, las finanzas y la producción de conocimiento. En cambio, los países de la periferia proveen materias primas, recursos naturales y mano de obra barata, siendo sistemáticamente subordinados. Entre ambos extremos, la semiperiferia representa economías en transición, con características mixtas.

Esta teoría permite comprender las desigualdades globales como parte de una estructura histórica de poder que se ha reproducido desde el siglo XVI, más allá de fronteras nacionales. También es útil para analizar cómo el conocimiento científico, la salud pública y la tecnología han sido instrumentos de esta jerarquía global.

La relevancia de este análisis radica en desnaturalizar la imagen filantrópica de las fundaciones internacionales y poner en evidencia las formas en que las intervenciones en salud pública funcionaron como instrumentos de inserción de los países latinoamericanos dentro de un sistema económico mundial jerarquizado. Nos preguntamos: ¿de qué manera las agencias internacionales moldearon las estructuras sanitarias del Ecuador, y cómo se relaciona esto con su posición dentro del sistema-mundo moderno? El objetivo es explorar el rol del Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical como nodo de articulación entre saberes biomédicos, intereses políticos y estructuras económicas globales.

La tesis que guía este ensayo sostiene que la institucionalización de la salud pública en Ecuador durante el siglo XX fue impulsada por una convergencia entre intereses geoestratégicos del sistema-mundo capitalista y las aspiraciones modernizadoras locales, configurando un modelo biomédico de desarrollo sanitario que subordinó las necesidades endógenas a lógicas transnacionales.

La Fundación Rockefeller y la consolidación de la hegemonía sanitaria en América Latina

El primer momento para comprender esta dinámica lo ofrece la intervención directa de la Fundación Rockefeller en América Latina durante la primera mitad del siglo XX. Lejos de una acción meramente altruista, su programa de salud pública formó parte de una estrategia de consolidación de la hegemonía estadounidense en el continente. Farley (2004) y Birn (2006) documentan cómo las campañas contra enfermedades como la malaria o el anquilostomiasis respondían no solo a fines sanitarios, sino también a necesidades productivas e intereses geopolíticos. En Ecuador, estas iniciativas sentaron las bases para un aparato técnico-científico que incluía la formación de elites médicas alineadas con el paradigma biomédico occidental.

La mediación estratégica de las élites ecuatorianas en la inserción al sistema-mundo

Sin embargo, reducir el papel de los actores locales a meros receptores pasivos de una agenda externa resulta insuficiente. Desde una perspectiva del sistema-mundo, es fundamental observar cómo las élites ecuatorianas, especialmente las formadas en institutos como el INHMT "Leopoldo Izquieta Pérez", se convirtieron en mediadoras clave entre las presiones del sistema global y las estrategias nacionales de modernización. Aguas Ortiz (2016) muestra cómo médicos y científicos locales internalizaron, adaptaron y también negociaron los discursos y prácticas impuestos desde el centro, inscribiendo la política sanitaria en una lógica de inserción subordinada pero activa dentro del sistema-mundo. La dependencia no fue absoluta ni uniforme, sino estructuralmente condicionada y estratégicamente gestionada por los agentes nacionales.

Las élites tradicionales (Burguesia dependiente) en Ecuador y sus pares en el extranjero (Burguesia transnacionalo o global ruling class)son elementos clave de la red internacional que se forja en relación con el nuevo centro industrializado emergente. Desde la óptica del sistema-mundo, estas élites no actúan de forma aislada ni exclusivamente en función de intereses nacionales, sino como nodos estratégicos dentro de una estructura global jerarquizada. Su papel consiste en facilitar la inserción de los países periféricos —como Ecuador— en la economía-mundo capitalista, adaptando agendas locales a las exigencias del centro hegemónico: formas asimetricas de poder. En este sentido, las élites funcionan como mediadoras de procesos de transferencia de conocimiento, poder y recursos, reproduciendo dinámicas de dependencia bajo un marco global aparentemente neutral.

Entre imposición y agencia: la construcción del Estado moderno en la periferia

Desde esta óptica, los enfoques tradicionales que interpretan estas relaciones únicamente como imposiciones neocoloniales pierden de vista las múltiples capas de agencia y ambivalencia. Si bien el Ecuador operaba como periferia dentro de la economía-mundo, no lo hacía en términos estáticos o homogéneos. La implementación del modelo biomédico no solo respondió a mandatos externos, sino también a las aspiraciones internas de construir un Estado moderno, tecnocrático y capaz de gestionar su población. Tal como argumenta Packard (2016), la expansión global de la medicina occidental fue tanto un proceso de imposición como de cooptación y resignificación en contextos periféricos.

Conclusión

La historia de la salud pública en Ecuador, lejos de ser una simple narración de cooperación internacional, debe entenderse como parte de una trama más amplia de relaciones desiguales estructuradas por el sistema-mundo moderno. La Fundación Rockefeller no solo introdujo tecnologías sanitarias, sino que participó en la reorganización de las prioridades estatales, reconfigurando las fronteras entre lo técnico, lo político y lo económico. Esta lógica fue internalizada por élites locales que, lejos de ser agentes pasivos, articularon sus intereses con los del sistema global, perpetuando así una forma de modernización dependiente.

Releer estos procesos desde el enfoque del sistema-mundo permite complejizar el análisis, reconociendo tanto las formas de dominación estructural como las capacidades de agencia local en condiciones de asimetría. Esta perspectiva crítica ofrece herramientas más precisas para comprender las continuidades históricas en los modelos de desarrollo sanitario en América Latina y para cuestionar las narrativas hegemónicas de filantropía e intervención benévola que aún persisten.

Bibliografía

Birn, A. E. (2006). Marriage of Convenience: Rockefeller International Health and Revolutionary Mexico. University of Rochester Press.

Farley, J. (2004). To Cast Out Disease: A History of the International Health Division of the Rockefeller Foundation (1913–1951). Oxford University Press.

Cueto, M. (2007). Cold War and Deadly Fevers: Malaria Eradication in Mexico, 1955–1975. Johns Hopkins University Press.

Packard, R. M. (2016). A History of Global Health: Interventions into the Lives of Other Peoples. Johns Hopkins University Press.

Aguas Ortiz, J. C. (2016). Medicalización y política internacional en el Ecuador del siglo XX: el Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical "Leopoldo Izquieta Pérez" (Tesis de doctorado, Universitat Autònoma de Barcelona). Universitat Autònoma de Barcelona.